Jabón para la piel, ¿cómo elegirlo?

La piel es la barrera que impide el paso de gérmenes al organismo, y también contribuye a la regulación de la temperatura corporal. Además, las glándulas sebáceas producen una materia grasa que impermeabiliza la piel. Por otro lado, los restos de descamación de la piel, el polvo y la suciedad exterior; se convierten en un terreno favorable para la aparición de enfermedades. En consecuencia, es realmente importante asegurar diariamente el aseo de la piel. Y para lograr la limpieza deseada es necesario saber cuál jabón o limpiador usar.

Tipos de jabones

Convencionales: se caracterizan por ser sólidos, espumosos y elaborados con grasa animal, sodio y potasio.

Hidratantes: contienen aceites de plantas, crema o grasas extraídas de frutos secos.

De glicerina: al poseer componentes neutros, son recomendables para las pieles grasas, ya que la glicerina puede secar la piel.

Con aroma: contienen aromas florales o frutales y según el extracto que contengan, pueden llegar a ser relajantes. Pero no deben ser usados por personas de pieles sensibles.

Líquidos: presentan un aspecto similar al de una loción limpiadora.

Suaves: son apropiados para pieles sensibles, ya que están compuestos por ingredientes naturales.

Medicinales: son frecuentemente aconsejados por los médicos para diversas alteraciones de la piel.

Dermatológicos: sus componentes son muy suaves, debido a que se elaboran con extractos naturales. Ayudan a cerrar los poros y alivian las pieles irritadas; además, evitan la producción de espinillas.

Elegir el jabón correcto

En el mercado hay una gran variedad de jabones; diversos tamaños, formas, aromas y colores.  Sin embargo, estos factores no determinan la calidad del jabón. Por esto, no te limistes a elegir un producto por su apariencia. Por el contrario, al adquirir un jabón, es fundamental conocer sus componentes o ingredientes; éstos deben ir acorde a las características de tu tipo de piel (existe un jabón para cada tipo de piel). No olvides que algunos jabones pueden incluso ser perjudiciales, ya que generan efectos en la piel contrarios a los deseados.

Otro aspecto a considerar es que la mayoría de los jabones se obtienen de la grasa animal; de esta manera tienen una duración mas larga y son más económicos. Pero este tipo de jabones pueden secar la piel e irritarla. Por tanto, procura elegir un jabón neutro; y así logras mantener el equilibrio del pH sin alterarlo.

Recomendaciones generales para el uso del jabón

  • No utilices jabones corporales para limpiar tu rostro, ya que resecan la piel y alteran el pH. Puedes adquirir jabones líquidos o cremas limpiadoras que limpian profundamente la piel del rostro.
  • El uso del jabón genera bienestar para la piel y el organismo en general. Recuerda ducharte diariamente y limpiar tu rostro al menos dos veces al día, en la mañana y en la noche.
  • Es importante conocer los componentes del jabón que vas a usar, algunos pueden no ser adecuados para tu tipo de piel.
  • Asegúrate de adquirir un jabón de excelente calidad y en lo posible, elaborado con componentes naturales.
  • No abuses del uso de colonias y jabones perfumados, éstos facilitan a que se pierda tu aroma natural característico.

¿Cómo limpiar el rostro?

  1. Retira el maquillaje de tu piel, utilizando un algodón humedecido con desmaquillador, aceite o leche limpiadora.
  2. Humedece tu piel con agua tibia.
  3. Coge una cantidad de jabón o crema limpiadora con las manos, y procede a lavar tu rostro realizando un ligero masaje en dirección ascendente.
  4. Enjuaga todas las áreas con agua tibia, procurando que no queden restos de jabón.
  5. Seca suavemente tu piel con una toalla facial.

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